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Desfiladero de Las Xanas

El Desfiladero de las Xanas, ruta circular. Una alternativa a la archiconocida Ruta del Cares.

Concejo de Santo Adriano. Declarado “Monumento Natural” por el Principado de Asturias en 19.01.2002. Calificado como “enclave de gran interés natural, paisajístico y didáctico

Circular. Distancia 9.300 kilómetros. Tiempo 3 horas. Desnivel acumulado 500 metros. Dificultad media.

El Desfiladero de las Xanas es un itinerario de ida y vuelta que transita vertiginoso durante dos kilómetros encajonado entre paredes de caliza a una altura de 80 metros. En este artículo se propone ampliar el recorrido para, en lugar de forma lineal, ejecutarlo de manera circular llegando hasta Pedrovenya y entroncar con la Senda de Valdolayés, PR AS – 187 atravesando la localidad de Dosangos.

Inicio de ruta

A medio camino entre Tuñón y Proaza por la AS-228 encontramos el Parking de la ruta del Desfiladero de las Xanas. Desde aquí subimos un tramo de la AS-360 por un paseo peatonal  hasta encontrar, a mano derecha, al acceso a la senda del desfiladero. En apenas unos metros nos adentramos de lleno en la garganta.

Inmediatamente encontramos el primero de los diferentes túneles que encontraremos en el primer tramo de la senda. Estos túneles fueron tallados debido al intento de construcción, a principios del siglo XX, de una carretera que comunicara el valle del Trubia con los pueblos aislados entonces de la parte más alta del mismo, Pedroveya y Dosangos.

Fisonomía del Desfiladero de Las Xanas

Durante dos kilómetros transitamos por este sorprendente camino excavado en la roca y siempre al borde del precipicio, disfrutando de la belleza del entorno del cañón.

Encontrar cuerdas y barandillas que facilitan el transito, aunque en todo momento debemos caminar con la máxima precaución, especialmente si el recorrido se hace con niños.

La siguiente parte del camino de ida nos conduce a través de un bosque encantado y muy frondoso a orillas del Arroyo de las Xanas. El entorno corresponde al típico bosque cerrado asturiano. Robles, fresnos, tilos y avellanos conforman un verde escenario inolvidable. En esta última parte del bosque, merecen especial atención los restos del llamado Molino de Secundino, una escondida galería de una antigua explotación dedicada a la extracción de hierro y los diversos saltos de agua, pozas y cascadas que se forman en el torrente del arroyo entre la tupida vegetación.

Pedrovenya

Después de abandonar el bosque, no sin antes acometer una fuerte subida ayudados por unos escalones de madera, llegamos al final del camino de ida. Este punto nos es otro que la Iglesia de  San Antonio de Pedroveya. La hermosa silueta que forman la propia iglesia y el hermoso tejo centenario que le da sombra, dominan un escenario de pradería y montaña que sorprende por su amplitud.

En pocos metros alcanzamos la población de Pedroveya. Caminamos entre hórreos y construcciones típicamente rurales para enganchar la señalizada Senda de Valdolayés, PR AS – 187. El inicio de la senda nos conduce, durante algo más de un kilómetro y en fuerte subida a la población de Dosangos.

Vuelta por la Senda de Valdolayés

Desde Dosangos debemos caminar algo más de un kilómetro por carretera hasta encontrar un señalizado a nuestra derecha. Tras un par de kilómetros y medio caminando por un sorprendente paraje tipo paramera y después de un cruzar un bosque con algún magnífico ejemplar de castaños, siempre en bajada alcanzaremos la AS-360 y en un kilómetro más llegaremos a nuestro punto de partida después de transitar El Desfiladero de Las Xanas. Ruta circular.

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